Leí una descripción clara de un beso, no de un primer pero si no de un beso...
"Húmedo"
Pero si debo describir mi primer beso, bajo aquel aro de básquetball, con la brisa y la torpeza, nuestras cabezas chocaron fue más un roce virginal, una mirada intensa y un momento efímero, recuerdo sus ojos cafés y sus sensuales labios, recuerdo devorandome y yo sin sensibilidad alguna aceptándolo, debo decir que mi primer beso fue un grandioso desastre colectivo, que duro menos de una fracción de segundo.
Si le dedicase un párrafo al segundo intento pues diría que me cruce de brazos y el chico aunque muy bonito pues fue un completo desastre!
Pero la primera vez que di un beso real un beso de amor, el tiempo se detuvo y vi colores increíbles, quizá me drogaron... Recuerdo el silencio que de repente se hizo y la paz que brotaba de mi corazón, nuestras lenguas bailando en cadencia un compás que ninguno de los desease que se acabara, los que han besado con amor saben a que me refiero, una pasión infinita que no acaba en un beso, pero el espacio público me obligo a frenar mis intrépidos instintos.
Por qué recordar un beso que sucedió hace tanto y esta necesidad de mantenerlo vivo... No se si un día vuelva a besar con esa pasión y pureza tan bien hilada que ninguna se separa de la otra, no se si alguien vuelva a hacerme sentir como el tiempo se detiene, el anhelo de estar así por siempre; desconozco si el silencio y la paz se hagan en un nuevo beso, pero no deseo olvidar dicha sensación, no deseo enterrar ese anhelo, por que por más dolor que haya sido un primer beso, si es con amor será efímero, pero será eterno.
Su lengua rozando cada papila, una danza lenta y mortífera que parecía que me alejaba de este mundo, si al recordar dicho beso vuelvo a amar, vuelvo a soñar a enamorarme, como sus labios inyectaban sangre en mis venas, y producían un vuelco acelerado a mi corazón, a pocos o muchos metros quizá una mirada curiosa nos grabo para siempre, pero mi corazón se unió a mi cuerpo y a mi mente, quizá perdí la mente! quizá fue solo un sueño!
Su perfecta dentadura mordiéndome los labios y su cuerpo vibrante atrayéndome a él por una fuerza invisible, mil muertes viví y ahora que lo recuerdo vuelvo a vivir, vuelvo a amar en ese recuerdo de hace miles de décadas.
viernes, 5 de diciembre de 2014
Crónica de un cuento corto
Era una tarde de otoño en Tokio...
Era mucho lo que ella había abandonado por él, su trabajo, su carrera, su familia, sus estudios, sus sueños...
Por mucho que amara a ese hombre, se había perdido a ella misma.
Las lágrimas caían de sus negros ojos irradiaban dolor y rabia porque...
- ¿como se atreve a reclamar amor?, acaso los sueños que he dejado las cosas que he tirado a la basura. Me dice que no lo quiero, me reclama y he sido hasta hoy la mujer de sus sueños, pero estoy empezando a despertar.
Ellos se amaban compartían minutos del día juntos, él llegaba cansado del trabajo, de parrandear con sus amigos, la vida le ha empezado a carcomer los años.
- Reclama que no lo quieren que no hay cariño, que las mujeres de afuera lo tratan mejor que en la casa. Ellos nunca podían pasar una semana sin discutir los rencores se apoderaron de su alma. Ella dormía 4 horas al día por atender los gustos del príncipe y no veía si no era por sus ojos. Pasaron muchas noches de invierno en los extremos opuestos de la casa, como si el frío de la época no fuese suficiente, acabaron de congelar sus corazones. En el verano planeaban vacaciones que nunca se cumplía porque él vivía para su trabajo y aún así...
- Me reclama amor, cariño. No le basta las tardes que dejé mis cosas por estar a su lado, las noches que abandone una tertulia diferente de la rutina diaria por solo hacerle compañía. Las veces que soporte ridículos con tal de ser lo que el creía era perfección. Aún así me reclama amor, debo dejar mis maletas en la puerta y llamar a un taxi antes que lo ame otra vez...
El imponía y ella aceptaba y hacía maravillas cuando el dinero no alcanzaba para no ver su cara de ira si este se dispalfarraba, cuando la verdad era que el no percibía los gastos de la casa, la subida de precios y seguía apoyando a un gobierno que lo único que había hecho era ponerle trabas en la vida!
Ellos solían ser el modelo de familia perfecta, todos aplaudían el amor que se tenían aunque a puertas cerradas los corazones que en primavera florecían poco a poco se deshidrataban, los años no pasaron en vano y ella abrío los ojos.
Como sabía que debía abandonarlo llamo a un taxi, sabía que sin él no podría vivir y sus sueños a su edad eran una vana fantasía.
El chofer se paro en la puerta y se bajó con unas tristes florecitas.
-Amor...
Ella, jaló el gatillo y se mató.
Era mucho lo que ella había abandonado por él, su trabajo, su carrera, su familia, sus estudios, sus sueños...
Por mucho que amara a ese hombre, se había perdido a ella misma.
Las lágrimas caían de sus negros ojos irradiaban dolor y rabia porque...
- ¿como se atreve a reclamar amor?, acaso los sueños que he dejado las cosas que he tirado a la basura. Me dice que no lo quiero, me reclama y he sido hasta hoy la mujer de sus sueños, pero estoy empezando a despertar.
Ellos se amaban compartían minutos del día juntos, él llegaba cansado del trabajo, de parrandear con sus amigos, la vida le ha empezado a carcomer los años.
- Reclama que no lo quieren que no hay cariño, que las mujeres de afuera lo tratan mejor que en la casa. Ellos nunca podían pasar una semana sin discutir los rencores se apoderaron de su alma. Ella dormía 4 horas al día por atender los gustos del príncipe y no veía si no era por sus ojos. Pasaron muchas noches de invierno en los extremos opuestos de la casa, como si el frío de la época no fuese suficiente, acabaron de congelar sus corazones. En el verano planeaban vacaciones que nunca se cumplía porque él vivía para su trabajo y aún así...
- Me reclama amor, cariño. No le basta las tardes que dejé mis cosas por estar a su lado, las noches que abandone una tertulia diferente de la rutina diaria por solo hacerle compañía. Las veces que soporte ridículos con tal de ser lo que el creía era perfección. Aún así me reclama amor, debo dejar mis maletas en la puerta y llamar a un taxi antes que lo ame otra vez...
El imponía y ella aceptaba y hacía maravillas cuando el dinero no alcanzaba para no ver su cara de ira si este se dispalfarraba, cuando la verdad era que el no percibía los gastos de la casa, la subida de precios y seguía apoyando a un gobierno que lo único que había hecho era ponerle trabas en la vida!
Ellos solían ser el modelo de familia perfecta, todos aplaudían el amor que se tenían aunque a puertas cerradas los corazones que en primavera florecían poco a poco se deshidrataban, los años no pasaron en vano y ella abrío los ojos.
Como sabía que debía abandonarlo llamo a un taxi, sabía que sin él no podría vivir y sus sueños a su edad eran una vana fantasía.
El chofer se paro en la puerta y se bajó con unas tristes florecitas.
-Amor...
Ella, jaló el gatillo y se mató.
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