Hace unos años vivía enamorada y fue quizá la tórrida brisa de una minúscula ciudad, donde posé mis ilusiones para que acrecentaran y devengaran belleza con ínfulas, bajo aquellas la umbría crecía y se acoplaba al reloj que marcaba las horas de la noche mientras yo me aferraba a ese último rayo de sol que quizá ya sabia que acababa de morir.
Tu cuerpo inerte como tu mirada, tu constante pecado y tu odio repetido en cada caricia, me hizo llorar a la luz de una vela mientras acababa de empacar lo que quedaba de mi dignidad. Ahora no puedo confiar no puedo darme el lujo de que alguien más me hiera, suficiente tengo con marcarme las heridas yo! en soledad...
Me embriago de ideas como hoy en este frío ambiente que no se siente más que en mis pies descalzos y en mis manos que ya no acarician. ¿Seré capaz de embriagarme con algún vino barato y abandonarme a mi suerte? Tal y como estuve a punto de hacer al sentir todo en mi cuerpo menos calor.
Pálida sudorosa y helada. Es una corta descripción para cuando el rostro se te pone pálido, las manos te hormiguean y tienes todo en tu cuerpo menos sangre. Río porque estoy viva y si quise dejarme ir rendirme a ver quien pasaba a recoger unas migajas que ni la basura desearía tener.
Me dicen que soy fuerte y entonces me quiebro porque estuve a punto de dejarme tan solo ir
Aún no asesino a nadie. Siempre es la misma sensación al pasar sobre el puente, al acercarme al abismo o al estar en el mar. Dejarme ir... Quisiera ver si la vida me salva y me aferro a mis oraciones a ver si yo puedo salvarme.
Tengo poca ira, siento mi corazón de acero y me esfuerzo por dar la poca ternura que tengo mientras lanzo golpes con ansia que hagan algún efecto para que parezca que me defiendo cuando en realidad soy tonta, tanto que no puedo matar con las palabras y lanzo al aire pequeños arañazos que jamás tocaran a nadie.
No puedo vivir en el pasado, aunque lo que quisiera es morir en él! pero aquí me hallo pareciendo la princesa ninja, guerrera que sabe que tiene delirios mentales y déficit de atención mientras el oropel crece en sus manos solo para hacer la ilusión de una sonrisa en sus manos. Nunca queriéndote, te podría alcanzar, vuelas tan alto que prefiero quedarme atrás y empiezo a sentir cómo mi corazón quiere morir... Ya se empieza a debilitar, en tardes frías como esta vive en un pasado que quedo atrás, huye cobarde del presente en que no puede confiar.