Recuerdo cuando Ella me amarraba con sus brazos en un abrazo que parecía infinito, su mirada y su buena predisposición para con todos. Su ternura, su mirada y su gran sonrisa!. Parecen eternas las horas, infinitas, desde que no está, las manos llenas de líneas sin fín y su rostro donde la paciencia se tejía de hilos envolventes.
Mamino le decíamos y su olor tan familiar recuerda en mi memoria el verdadero y puro amor. Su vocabulario no era más ni menos si no el justo y aunque a veces no comprendía sus excentricidad, su exagerada amabilidad, su fe, a cada paso que camino yo crezco y creo que esta mujer tuvo tantas lecciones de vida que enseñarme y dejo su pequeño legado en mi corazón.
Era muy generosa, podía poner la cara para defender a los suyos, amor infinito y filial, amor de una verdadera madre, no dio luz a ningún ser de los que con ella convivíamos, sus hijos vivían lejos y aún así aunque a veces se sentía abandonada siempre nos amó y amó a todos, quizá muy pocas veces y realmente después de sus dolores físicos nunca la vi quejarse por nada ni derramar una sola lágrima. La paz estaba con ella siempre, la alegría a pesar de las guerras que batallaba, jamás se dejo rendir por las adversidades y no se quejo como la gente de ahora, que va por el mundo quejándose de lo mal que va la cosa!
A veces la comida estaba hecha y nos mimaba a tal punto de hacernos otra cosa, no dejaba que le ayudemos en los oficios como mi madre ordenaba, esa era una abuela, cuando pienso en cómo nos consentía y quizá mal pagábamos, pienso que su recompensa era nuestra inocente felicidad!
Recuerdo que cuando empezó a vencerla la senectud debiamos hacer que comiera, ya solo deseaba estar acostada, sólo deseaba descansar, en sus últimos días no pude estar con ella, pero supe por la tecnología, cuanto estaba sufriendo mi mamino, cuánto dolor estaba sintiendo, que en el fondo de mi corazón pedí al señor, que su sufrimiento desertara, que acabará para que descansase en paz.
El día del funeral uno de los momentos que más destrozó a mi madre casi no llore hasta cuando la llevaron al cementerio y fue ahí cuando derramé unas lágrimas, primero debía ser fuerte y sentía que la extrañaría como lo hago y no pude llorarla como debía por evitar un dolor menos a mi madre, las personas más cercanas acudieron y unas más lejanas, muchos la lloraron y yo quería pero mi deber era ese. Hay días en que veo como me quejo y la recuerdo como con tantos dolores en la vida era feliz, mi mamino como la extraño ahora mismo a pocos días de que sean 2 años de su fallecimiento. Jamás dejará de ser tan importante en mi vida creo que sembró muchas cosas buenas en mí que vale la pena rescatar. Seguro que todos en el cielo tenemos un ángel y ese es mi angelito que me cuida y me espera en la eternidad.
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