Debí, quizá guardar la carta en la que me decías que me amabas para ahora poder entregarte tus palabras y te envenenes con ellas, aquellas palabras donde era la ilusión de mis pupilas la que crecía con unas mentiras.
Aquel abril de mi vida, donde todo cambió aquella carta que juraba un amor que nunca existió, dicen que todo es experiencia, pero contigo fue una lección mayor.
Iniciaste con una frase trillada, como si tu linaje no dijera más que tu sentido de humor, eras un chaval y aquella carta, confirmó una inocencia. Me engañó.
Me dejé por un momento ver la cara, donde escribías "vida yo te amaba".
Declaración más absurda no pudo haber existido , pero reconozco que mi vida más absurda no podría haber sido y entonces ese cambio de milímetro! me llevó a soñar con un mundo perdido!
La misma carta que abrió cielos hoy arde en el infierno junto con todos tus recuerdos, donde me juraste la luna, ahora quedan tus maletas. Ahí en otras letras que le escribiste a ella, que pronto olvidaste como nos quisimos, fui solo la piel sin cuerda ni hilo, de tu ayer dueña me siento, de tu ahora! ajena! lo presiento!
no se que duele más si la carta de ayer o la misiva de ahora, pero ten por seguro que no existirá obra en mi diario vivir sin un propósito que no sea tu propio fin.
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